
Los biofiltros de BURÉS PROFESIONAL, S.A., son una alternativa tecnológica respetuosa con el medio ambiente, para el control efectivo de la contaminación atmosférica y odorífera.
La norma UNE-EN 13725 define el olor como la propiedad organoléptica perceptible por el órgano olfativo (reacción sensorial) cuando inspira determinadas sustancias volátiles.
Uno de los factores críticos en la percepción social de algunas instalaciones industriales tales como depuradoras, plantas de compostaje, plantas químicas... es la posible generación de un impacto odorífero sobre el entorno.
En actividades como las mencionadas, es casi imposible alcanzar un nivel cero de olor sobre el medio porque es inherente a la actividad. Lo que sí que es posible es compatibilizar la actividad con el entorno considerando que el olor no debe generar molestia, es decir, que el impacto se puede minimizar aplicando medidas dirigidas a mejorar la gestión de los instalaciones.
Sin embargo, no es tarea sencilla. En la actualidad, no existe normativa europea ni estatal que regule los olores, por lo que las empresas carecen de una referencia legal, y además, los olores no se pueden caracterizar o cuantificar fácilmente, y por lo tanto representan un problema de diseño especial.
Las fuentes potenciales de olores son tan variadas como las combinaciones de compuestos olorosos que existen en la industria, el comercio y las actividades domésticas. En las instalaciones de tratamiento de aguas residuales, el olor predominante es el sulfuro de hidrógeno, H2S, producido bajo condiciones anerobias y que se emite por la superficie del agua en las áreas de mayor turbulencia.
En plantas de compostaje, en cambio, si se produce un balance de nutrientes equivocado (relación C/N ), se puede dar lugar a la emisión de amoníaco.
Podemos citar otros compuestos olorosos procedentes de la industria, como por ejemplo:
| · Xileno | · Diacetilo |
| · Benceno | · Disulfuro de carbono |
| · Tolueno | · Limoneno |
| · Clorobenceno | · α-pineno |
| · Estireno | · Metanotiol |
| · Cloroformo | · β-mercaptanos |
Los compuestos causantes de malos olores (y del disconfort consiguiente para el trabajador y la comunidad) pueden producir trastornos secundarios como náuseas y vómitos, reacciones de hipersensibilidad e incluso alteraciones de tipo respiratorio.
El control de los olores se lleva a cabo mejor en origen, lo cual implica la identificación de su causa, en lugar del olor en sí mismo, y un cambio de las condiciones de operación, de los métodos, del diseño o de las materias primas utilizadas, con objeto de eliminar o minimizar el olor.
Pero si esto no es viable, existen una serie de opciones:
· Adsorción en carbón activado.
· Incineración.
· Absorción/ lavado.
· Uso de agentes encubridores.
· Biofiltración: oxidación biológica.
Las técnicas de reducción de olores son similares a las utilizadas para reducir las emisiones de vapores contaminantes (Compuestos Orgánicos Volátiles, COV’s), aunque es necesario llevar a cabo ciertos ajustes para poder llegar a menores concentraciones.
La biofiltración es una técnica de control de la contaminación atmosférica, que utiliza material orgánico para capturar y degradar biológicamente los contaminantes y compuestos odoríferos.
Los biofiltros usan microorganismos para eliminar la contaminación atmosférica y odorífera. La microbiota (hongos y bacterias mayoritariamente) crece sobre la superficie del material de relleno (lecho) creando una fina película llamada biofilm. Durante el proceso de biofiltración, el aire contaminado es lentamente bombeado a través del material de relleno. Los contaminantes son adsorbidos en la superficie del material de filtración y absorbidos por el biofilm. Simultáneamente los microorganismos consumen, es decir, metabolizan los contaminantes, produciendo energía, biomasa y productos finales del metabolismo, principalmente CO2 y agua.
El proceso es seguro, natural y no se generan contaminantes secundarios.
Características fisico-químicas y microbiológicas del material que forma el biofiltro
La naturaleza del soporte o lecho, tiene una influencia importante sobre la eficiencia de biodepuracion de los contaminantes y sobre los costos de operación del biofiltro, ya que provee a los microorganismos de un ambiente favorable en términos de pH, temperatura, humedad, nutrientes y flujo de oxígeno.
Este material adsorbe los compuestos odoríferos y otros contaminantes desde la corriente de aire residual. Los microorganismos de vida libre que proliferan de manera natural sobre este material orgánico utilizan como fuente de nutrientes y energía estos compuestos, vía descomposición aerobia.
BURÉS PROFESIONAL, S.A., ha desarrollado materiales de relleno de alta eficiencia a base de astilla de pino, corteza de pino, brezo, mezclas de materiales vegetales, turba, mezclas compost/fibra de coco…
Estos productos pueden utilizarse como material único para constituir el lecho o como componentes individuales en sistemas de biofiltración multicapa.
En nuestra planta, los materiales de relleno sufren un proceso de pretratamiento que incrementa su área superficial y permite una colonización más efectiva del medio por parte de hongos, bacterias y levaduras, caracterizadas por su elevada diversidad metabólica y por tanto por su capacidad para colonizar gran variedad de nichos y degradar un número elevado de compuestos orgánicos
Por otra parte, al aumentar el área superficial específica del material biofiltrante, se potencia la creación de un gradiente de concentración en el biofilm, que mantiene un flujo continuo de masa, desde los componentes del gas hasta el biofilm húmedo.
Parámetros de control
Como en cualquier proceso bio-oxidativo, la efectividad del biofiltro es principalmente función de los siguientes parámetros:
• Los contaminantes a tratar deben ser biodegradables.
• La corriente de aire debe estar en un rango de temperaturas que permita el desarrollo de la microbiota.
• Tiempo de retención suficiente: tiempo de contacto entre el material del biofiltro y la corriente de aire.
• Humedad del material constituyente del biofiltro
Humedad
Uno de los principales retos para la óptima operativa de un biofiltro es mantener el grado adecuado de humedad a través del sistema. El aire es normalmente humidificado antes de entrar en el lecho con un sistema de nebulización de agua, cámara de humidificación, bioscrubber o hidrofiltro biológico. La humedad a mantener en el lecho de biofiltración varía de un material a otro, aunque los valores oscilan entre el 50-70%.
Temperatura
En general, los microorganismos más habituales en un biofilm son mesófilos, los cuales pueden crecer en un rango de temperatura entre 15 y 45ºC y tienen un crecimiento óptimo entre los 30-40 ºC, por ello la temperatura del lecho debe mantenerse en estos valores.
Granulometría
La granulometría del material constituyente del biofiltro, también influye en su eficiencia, entendiendo como granulometría la medida o el rango de medidas en milímetros del diámetro equivalente de las partículas que componen el material.
Se debe buscar aquella granulometria que, en función del tipo de material, le confiera al biofiltro la mayor área superficial específica, haciéndolo especialmente útil para purificar compuestos muy poco o nada solubles en agua.
BURÉS PROFESIONAL, S.A., es proveedor de material para la construcción de lechos de biofiltración, que crean un entorno extraordinariamente eficiente para el desarrollo microbiano, proporcionando una población microbiana asentada, y una dinámica constante de flujo de aire.